León y Pipo son dos podencos que vivían atados a sendas cadenas a la intemperie en una parcela de Picassent, Valencia. No podían apenas moverse, ni resguardarse del calor ni del frío. Un vecino que pasaba por allí a diario alertó a las fuerzas y cuerpos de seguridad, que consideraron que los animales estaban bien. El titular de los perros, por su parte, afirmaba que prefería «matarlos a hachazos» antes de cederlos.

Hablamos con la abogada Iris Rubio que lleva la acusación particular del caso en nombre de la protectora Modepran, entidad que se está encargando de la custodia de los animales.

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Diario Animalista Facebook 16 de junio de 2021

 

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