Gorilas en cautiverio: una vida que enferma el corazón

Gorila en instalación interior en un zoo español. Foto: INTERCIDS

Casi la mitad de gorilas en cautiverio sufre de enfermedades cardiacas, algo que no ocurre en los gorilas en estado salvaje. Así lo demuestran diversos estudios que constatan que la cautividad en zoológicos tiene repercusiones negativas en la salud cardíaca de los gorilas. La privación de libertad en el cautiverio de los zoológicos no solo les provoca sufrimiento emocional y psicológico, sino que también implica graves y elevados riesgos para su corazón.

Las enfermedades cardíacas son significativamente más frecuentes en los gorilas en cautividad que en los que viven en libertad, afectando a más del 45 % de los individuos en cautiverio y siendo una de las principales causas de muerte. Así, aproximadamente el 41% de las muertes de gorilas adultos en instituciones zoológicas de América del Norte están relacionadas con patologías cardíacas.

A diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, donde estas enfermedades son raras, los gorilas en cautiverio desarrollan con frecuencia una condición conocida como miocardiopatía fibrosante, cuyo origen sigue sin estar completamente claro. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que factores propios del cautiverio —como la dieta, el entorno y el estrés— desempeñan un papel clave.

Aunque los datos más precisos provienen de Estados Unidos, los estudios europeos apuntan en la misma dirección: investigaciones en zoológicos de Europa han confirmado que la enfermedad cardiovascular es también muy frecuente entre los gorilas en zoológicos europeos. La ausencia de un porcentaje único comparable al norteamericano se debe principalmente a la falta de estandarización en los registros y en los diagnósticos entre instituciones, no a una menor incidencia del problema.

Uno de los grandes desafíos es la dificultad para detectar la enfermedad a tiempo. Las herramientas más utilizadas, como la ecocardiografía, requieren anestesia, lo que no solo puede alterar los resultados clínicos, sino que también implica riesgos considerables para animales con problemas cardíacos.

En este contexto, investigadores han analizado nuevos métodos de diagnóstico, como el péptido natriurético cerebral (BNP), un biomarcador que indica estrés cardíaco. En un estudio con más de un centenar de gorilas en zoológicos, se comprobó que niveles elevados de BNP se correlacionan con anomalías cardíacas, síntomas clínicos y un deterioro progresivo de la función del corazón.

Una condición ligada al cautiverio

A esta evidencia se suma otra línea de investigación que apunta al microbioma intestinal. Estudios comparando gorilas en zoológicos con poblaciones salvajes han demostrado que los animales en cautiverio presentan microbiomas profundamente alterados, asociados a dietas artificiales y entornos distintos, y que los individuos con enfermedad cardíaca muestran signos claros de deterioro intestinal.

En conjunto, estos datos refuerzan una conclusión difícil de ignorar: la alta prevalencia de enfermedades cardíacas en gorilas no es un fenómeno natural, sino una condición estrechamente ligada al cautiverio.

Factores como dietas alejadas de su alimentación natural, limitaciones en el movimiento, estrés crónico y entornos artificiales pueden estar generando una sobrecarga fisiológica constante. A esto se suma que el propio proceso de diagnóstico y seguimiento médico implica intervenciones invasivas que conllevan riesgos adicionales.

Más allá de los avances veterinarios, la evidencia científica apunta a un problema estructural. Los zoológicos no solo restringen el comportamiento natural de los gorilas, sino que también pueden estar generando condiciones que comprometen seriamente su salud cardiovascular y, por tanto, su bienestar, en ocasiones durante muchos años.

Si una proporción tan elevada —casi la mitad— de gorilas en cautiverio sufre de enfermedades cardíacas, algo que no ocurre en los gorilas en estado salvaje, entonces no solo debe cuestionarse la crueldad de privarlos de su libertad, de interferir en su comportamiento natural, de arrancarles a sus crías y de limitar gravemente su capacidad de elegir su entorno y sus contactos sociales, entre otros problemas. Además de todo eso, los gorilas afectados por enfermedades cardiovasculares pueden sufrir molestias incluyendo dificultades respiratorias, letargia y dolor en el pecho, por lo que también queda claro que los zoológicos y la cautividad atentan directamente contra su bienestar físico.

Fuentes:

PubMed Central: Diagnosing cardiovascular disease in western lowland gorillas (Gorilla gorilla gorilla) with brain natriuretic peptide

BBC: Paignton Zoo gorilla helps with human heart disease research

Sage Journals: Comparative Pathology of Aging Great Apes: Bonobos, Chimpanzees, Gorillas, and Orangutans

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