Amistad interespecie en «Criaturas Luminosas», la nueva película de Olivia Newman

«Ay, cómo echo de menos la tranquilidad. No hay mayor tranquilidad que la del fondo del mar. Y ahora, que se me acaba el tiempo, intento recordarla con claridad. En su día conocía cada corriente, cada camino a través de las algas y la emoción de la libertad infinita. Lo mejor es que podía estar solo. Ay, cómo echo de menos la paz y la tranquilidad de mi hogar».

Así comienza ‘Remarkably Bright Creatures‘ (‘Criaturas Luminosas’), una película sobre el duelo, la soledad y la amistad interespecie dirigida por Olivia Newman y basada en la novela homónima de Shelby Van Pelt que narra la historia de tres seres en búsqueda de un hogar, aquello que los hace sentir en casa.

Tova Sullivan es una mujer de edad avanzada que vive sola y anclada en el recuerdo de la familia que perdió. Cameron es un joven en apuros que aparece en el pueblo costero de Sowell Bay buscando dinero y propósito. Ambos encuentran refugio en su trabajo nocturno como limpiadores de un pequeño acuario, acompañados por las criaturas que allí viven cautivas, entre ellas Marcellus, un pulpo gigante del Pacífico que anhela volver al fondo del mar. Marcellus resulta ser quien narra la historia con su voz interna, lúcida y divertida.

Pese al factor inverosímil del narrador pulpo, la historia es profundamente realista incluso en lo que de entrada parecería no serlo. Y es que los creadores de la película cuentan que las acciones de Marcellus fueron fielmente replicadas en base a las de dos pulpos reales, Brando y Agnetha, del acuario de Vancouver. Esto hace que de esta pieza audiovisual podamos sacar conocimiento acerca de las habilidades e inteligencia remarcables de estas criaturas marinas con tanta personalidad y de las que se conocen historias reales increíbles como la de Inky, el pulpo que se fugó de un acuario de Nueva Zelanda en 2016.

Esta entrañable película nos enseña la capacidad de los pulpos de cambiar de color para camuflarse, de ser curiosos y juguetones, escurridizos, con recuerdos del pasado, deseos de futuro y conscientes de sí mismos, como animales salvajes que quieren vivir libres en su medio natural, el mar.

Además, nos recuerda el vínculo que se puede formar –y tantas veces se forma– entre individuos de especies animales diferentes. Tova, Cameron y Marcellus nos dejan reflexionando sobre hasta qué punto nos afecta la presencia del otro, independientemente de la forma que tomen nuestros cuerpos, sobre el potencial de cuidado mutuo y de entablar amistades que pueden cambiar el curso de una vida.

Marta Vila
INTERCIDS

¿Quieres compartirlo?
Scroll al inicio