
Ámsterdam se convertirá en la primera capital en prohibir la publicidad de productos cárnicos en espacios públicos como medida estratégica para hacer frente a la crisis climática. La decisión fue aprobada en enero de 2026 por el consejo municipal (27 de los 45 asientos) y se aplicará a partir del 1 de mayo, en el marco de una iniciativa impulsada por el Partido por los Animales y GroenLinks.
La medida se basa en el impacto ambiental de la producción ganadera, que según la FAO representa aproximadamente el 12% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La prohibición afectará a soportes publicitarios en el espacio público como vallas, paradas de transporte y vehículos, aunque permitirá la publicidad en escaparates de establecimientos.
Sus defensores sostienen que la iniciativa contribuye a reducir el consumo perjudicial para el clima y a avanzar hacia el objetivo municipal de que el 50% de la dieta de la población sea de origen vegetal en 2050, sin limitar la libertad de elección de los consumidores.
Por el contrario, sus detractores consideran que la medida es paternalista y supone una restricción excesiva a la libertad empresarial y de los consumidores. Sin embargo, como han subrayado algunos legisladores en distintos países de Europa, es necesario cuestionar el uso de fondos públicos para mantener subvenciones a la producción y promoción de la carne, lo que podría resultar contradictorio con los propios objetivos gubernamentales de transición hacia una economía verde. Ámsterdam sigue así la estela de otras ciudades neerlandesas, como Haarlem, Utrecht o La Haya, que ya han adoptado restricciones similares en los últimos años.