Por qué es urgente incluir a los animales en las directrices éticas de la IA

En un contexto de desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial y de debate global sobre la ética que debe acompañar esta evolución, la atención normativa y filosófica se ha centrado casi exclusivamente en los impactos sobre los seres humanos. Una nueva investigación señala que este enfoque antropocéntrico deja de lado a un grupo éticamente relevante: los animales no humanos.

El artículo “AI Ethics Guidelines: Time to Include Animals”, de Simon Coghlan, Christine Parker y Reeva Lederman (publicado en Science and Engineering Ethics en enero de 2026), plantea que las guías éticas sobre IA deben ampliarse explícitamente para incluir la protección y promoción de los intereses de los animales.

Las guías éticas de la IA

Las guías tradicionales de ética en IA que están siendo elaboradas por gobiernos, organizaciones internacionales, empresas tecnológicas, ONG y académicos, suelen centrarse únicamente en cómo la IA afecta a los seres humanos. Así, los animales, o bien son omitidos, o bien quedan relegados al contexto ambiental, sin considerar sus intereses como individuos.

Este enfoque presupone que los animales no van a experimentar impactos relevantes derivados del desarrollo de la IA, o que no merecen una protección ética en este contexto, lo cual es un grave error. Los animales, tanto domésticos como silvestres, ya se están viendo afectados profundamente por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Los autores del artículo anticipan y responden a cinco argumentos que habitualmente se esgrimen para dejar fuera a los animales en estas discusiones éticas:

Que los animales no se ven afectados por la IA.
En realidad, los sistemas de IA ya están influyendo de forma profunda en los animales directa o indirectamente: desde la ganadería o la acuicultura monitorizada por IA hasta vehículos autónomos, control de fauna, o sesgos en modelos generativos que refuerzan el especismo. Además, la automatización basada en IA puede intensificar sistemas de explotación industrial al optimizar procesos productivos que incrementan la eficiencia económica sin integrar criterios de bienestar animal.

Que los humanos no tenemos deberes hacia los animales.
Los animales tienen intereses significativos que merecen consideración moral. En consecuencia, ignorar esos intereses en el diseño, implementación y gestión de tecnologías emergentes supone reproducir un sesgo antropocéntrico incompatible con los avances contemporáneos en ética animal.

Que los deberes hacia humanos siempre priman sobre los animales.
La existencia de obligaciones hacia humanos no elimina la responsabilidad que tenemos hacia otros seres sintientes y no se puede negar la relevancia moral de los daños que la IA puede causar a los animales.

Que hay demasiado desacuerdo sobre cómo deberíamos tratar a los animales.
La falta de consenso no justifica excluirlos de los marcos éticos, especialmente cuando sus experiencias de sufrimiento y bienestar son moralmente relevantes. De hecho, muchas directrices de IA ya operan en contextos de desacuerdo moral entre humanos, sin que ello impida establecer principios mínimos de precaución y no daño.

Que las guías éticas no sirven de nada o son contraproducentes.
Incluso aunque las guías no sean vinculantes, son una herramienta relevante para moldear la cultura ética, las políticas públicas y la investigación responsable. Su capacidad de orientar estándares profesionales y regulatorios convierte su redacción en un espacio estratégico para visibilizar a los animales como sujetos afectados por la transformación tecnológica.

Lo que no se nombra, no existe

Un punto central del artículo es que los animales son social y moralmente invisibilizados en los debates sobre IA. Su inclusión ayudaría a enfrentar esa marginalización y a alinear los principios éticos de la IA con una comprensión más amplia de quiénes son los agentes afectados por estas tecnologías.

Desde INTERCIDS subrayamos la necesidad de establecer marcos éticos y legales que reconozcan explícitamente a los animales como sujetos de protección en el desarrollo de tecnologías transformadoras. Las políticas públicas, directrices profesionales y regulaciones relacionadas con la IA deben incluir a los animales como parte de sus consideraciones éticas, y el momento de hacerlo es ahora.

Coghlan, S., Parker, C. & Lederman, R. AI Ethics Guidelines: Time to Include Animals. Sci Eng Ethics 32, 10 (2026). https://doi.org/10.1007/s11948-025-00578-5

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